
Ayer me subí al 180 para ir al Palacio Legislativo,y subió una señora con una indumentaria muy particular.Ya entrada en años,con la tintura del pelo un poco baqueteada,unos pantalones a rayas de colores difusos y extrañamente mezclados.La señora portaba una guitarra,y justo en ese día y en un viaje anterior,un chico de unos 20 años me hizo el viaje mas placentero con una agradable versión de "La era esta pariendo un corazón" razonablemente bien afinada.La dama en cuestión se ubicó justo en medio de los pasajeros,y exactamente en ese sitio me encontraba yo,algo concentrada en mis variopintos pensamientos, y menos paranoica que de costumbre.Tenía justo la guitarra de la señora en medio de mi cabeza,justo en mi oído,y me vino a la cabeza el tan agradable viaje anterior que aquél chico tan bien entonado me había regalado...En eso la señora comienza a vociferar,a exhalar en un grito disonante y petrificante una bizarra versión de "Resistiré" que me hizo replantear en todo lo que duró la odisea, si la música era verdaderamente un placer auditivo o quizás un elemento de tortura de algun oscuro dictador de mediooriente.Cuando la performance terminó,suspiré aliviada constatando que hubo una total indiferencia,lógica por otra parte, de todos los pasajeros.Me dije a mi misma que el suplicio había terminado puesto que la señora debía constatar que no había ningún tipo de clamor popular para que ofreciera un nuevo recitado.Pero no,ella ni corta ni perezosa y tras un tímido "muchas gracias"(¿a quién?),volvió a empuñar su guitarra y volví a sentir esa tortura indefinible,esa polución sonora que fue masacrando mis tímpaños por otros interminables tres minutos.Esa vez el autor víctima del atentado fue Alfredo Zitarrosa.Al terminar la ejecución,suspiré aliviada nuevamente, recordando que las actuaciones colectiveras se limitan solo a dos temas y acto seguido se dedican a despedirse de los amables pasajeros y a recoger sus dádivas.Por suerte eso ocurrió,la señora amablemente se despidió y agachó su cabeza..Yo pense "por fin vieja de mierda,me tenías los ovarios por el piso,ojala que cuando bajes el conductor se mande una de las suyas y te haga volar tu ridícula guitarra,o que te deje paralítica y no puedas volver a subirte a un medio de transporte"..y cosas similares.. Pero lo que pasó después,nunca pensé que me iba a ocurrir.Literalmente, mi corazón se destrozó y me sentí la peor mierda del mundo al ver el gesto de la señora,ya muy cabizbaja al recorrer el ómnibus de punta a punta y constatar por el gesto de su mirada,que una vez más no iba a recibir recompensa alguna...La indiferencia era total, fría, prácticamente glacial..Ni siquiera se molestaron en voltear la cabeza mientras ella, absolutamente vencida, descendia por la puerta delantera. Desde hoy,tengo un lugar en mi bolsillo dos monedas de 10 para esa señora de apariencia tan particular.A pesar de que sé que su vida no va a cambiar, quizás mi aporte la haga sentir mas viva, o mas útil..Nunca pensé que una víctima pueda apiadarse de esa forma de su torturador.
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